Tres años sin controlar el mayor contrato del Ayuntamiento:

Gracias al trabajo de control de IU a la gestión del gobierno del PP, en relación al contrato del Ciclo Integral del Agua, se destapa un incumplimiento que el propio alcalde ha acabado reconociendo

Durante los últimos años, desde Izquierda Unida Pozoblanco hemos venido realizando un seguimiento exhaustivo del contrato del ciclo integral del agua, uno de los contratos públicos más importantes del Ayuntamiento tanto por su duración como por su importe económico.

No se trata de una concesión cualquiera.

Estamos hablando de un contrato de 25 años que regula un servicio esencial para todos los vecinos y vecinas de Pozoblanco y que obliga a la empresa concesionaria no solo a prestar el servicio, sino también a ejecutar importantes inversiones, renovar infraestructuras y cumplir numerosas obligaciones técnicas y económicas.

Precisamente porque hablamos de un contrato de esta magnitud, la legislación y el propio pliego establecen mecanismos muy claros para garantizar que el Ayuntamiento ejerza un control permanente sobre su ejecución.

Sin embargo, tres años después de su adjudicación, todo apunta a que ese control simplemente no ha existido.

Y lo más llamativo es que ha sido el propio alcalde quien, tras meses de preguntas por nuestra parte, ha terminado reconociendo en el Pleno de junio que ahora van a iniciar el procedimiento para contratar a la empresa que ejercerá esa función.

Es decir, han admitido implícitamente que durante estos tres años esa supervisión no se ha realizado en la forma prevista en el contrato.


Un trabajo que comenzó hace mucho

Este asunto no surge de una ocurrencia ni de un titular fácil.

Detrás de esta publicación hay muchas horas de trabajo.

Durante meses hemos:

  • estudiado el contrato completo;
  • revisado el Pliego de Prescripciones Técnicas;
  • analizado el Pliego de Cláusulas Administrativas;
  • comprobado el Plan de Inversiones Inicial;
  • solicitado documentación mediante registros de entrada;
  • preguntado reiteradamente en las Comisiones de Urbanismo;
  • planteado preguntas en Pleno.

Al principio, las respuestas eran siempre las mismas.

Que ya nos informarían.

Que lo estaban viendo.

Que había una comisión.

Que lo estudiarían.

Pero nunca se respondía a la pregunta principal.

¿Quién está controlando el contrato?


Lo que dice el contrato

La respuesta no depende de opiniones políticas.

Está escrita en el propio contrato.

La cláusula 20.1 del Pliego de Prescripciones Técnicas establece expresamente:

"De acuerdo con lo establecido en el artículo 62 de la Ley de Contratos del Sector Público, el Ayuntamiento designará un Responsable del Contrato al que corresponderá supervisar su ejecución y adaptar las decisiones y dictar las instrucciones necesarias con el fin de asegurar la correcta realización de la prestación pactada."

Es decir, no se trata de una posibilidad.

No es una recomendación.

No es algo que pueda hacerse cuando interese.

El contrato establece que el Ayuntamiento designará un Responsable del Contrato.

Y además determina cuáles son sus funciones.

Entre ellas:

  • supervisar la ejecución del contrato;
  • vigilar el cumplimiento de todas las obligaciones;
  • dictar instrucciones al concesionario;
  • canalizar todas las comunicaciones oficiales con la empresa.

En definitiva, es la persona o entidad encargada de defender el interés general.


Además, el contrato prevé cómo

 se financia ese control

Hay otro aspecto especialmente importante.

Muchas veces se intenta justificar la falta de medios municipales.

Pero el propio contrato ya resolvió esa cuestión.

La misma cláusula establece que cuando el Ayuntamiento designe una persona física o jurídica ajena para ejercer esa función:

"Tanto la retribución del Responsable del Contrato (...) como la realización de estudios, análisis o controles puntuales (...) serán por cuenta del Concesionario por un importe del 0,85 % del importe facturado por éste en cada anualidad."

Es decir:

el coste de la supervisión no debía salir del bolsillo de los vecinos.

Lo paga la empresa concesionaria.

Cada año.

Con cargo a un porcentaje de su facturación.

Y el contrato añade incluso algo más.

La empresa puede exigir posteriormente al Ayuntamiento que demuestre que ese dinero se ha destinado efectivamente a esa finalidad.

Es decir, no se trata de un fondo genérico.

Tiene un destino muy concreto:

garantizar que exista un control efectivo del contrato.


Entonces surge la gran pregunta

Si durante estos tres años no ha existido ese Responsable del Contrato...

¿Quién ha estado realizando todas esas funciones?

¿Quién ha supervisado las inversiones?

¿Quién ha comprobado el cumplimiento de los plazos?

¿Quién ha verificado las obligaciones técnicas?

¿Quién ha controlado la reposición anual del 12,5 % de los contadores prevista en el contrato?

¿Quién ha comprobado la ejecución del Plan de Inversiones Inicial?

¿Quién ha controlado los indicadores del servicio?

¿Quién ha realizado los informes de seguimiento?

Son preguntas muy sencillas.

Pero siguen sin respuesta.


Solo una inversión ejecutada

Durante este trabajo de revisión también hemos comprobado otro dato preocupante.

Dentro del contrato, Hidralia asumió un Plan de Inversiones Inicial de 3.664.751,29 euros, que debía ejecutarse durante los cuatro primeros años de la concesión.

Sin embargo, a día de hoy, la única actuación ejecutada, que no acabada, de ese plan ha sido la conexión del anillado de abastecimiento de la Ronda Circunvalación Este-Sur.

El resto de actuaciones comprometidas continúan pendientes.

Esto no significa necesariamente que toda la responsabilidad corresponda a la empresa.

Precisamente por eso la fiscalización resulta tan importante.

Porque sin un seguimiento serio del contrato es imposible conocer dónde se producen realmente los retrasos y quién debe asumir cada responsabilidad.


Un cambio de discurso

Hay otro aspecto que llama la atención.

Cuando comenzaron las obras de la Ronda Circunvalación, el alcalde presentó públicamente la actuación como un logro del Ayuntamiento.

Sin embargo, cuando aparecieron los problemas para obtener la autorización necesaria para atravesar una carretera de Villanueva de Córdoba y las obras quedaron paralizadas, el discurso cambió.

Entonces la responsabilidad pasó a atribuirse exclusivamente a la empresa concesionaria.

Desde Izquierda Unida creemos que gobernar implica asumir responsabilidades tanto cuando las cosas salen bien como cuando aparecen dificultades.

Y, sobre todo, ejercer un seguimiento activo para que los contratos públicos se cumplan.


Lo que terminó reconociendo el alcalde

Después de meses preguntando por el Responsable del Contrato, finalmente, en el Pleno de junio, el alcalde respondió que van a iniciar el procedimiento para contratar a una empresa que realice esa función.

Esa afirmación tiene una enorme importancia política.

Porque supone reconocer que ese mecanismo de control todavía no estaba implantado.

Es decir, no hablamos de una interpretación de Izquierda Unida.

Lo reconoce el propio equipo de gobierno.

Y esa admisión llega únicamente después de que llevemos meses insistiendo sobre este asunto en comisiones, registros de entrada y Plenos.

Si no hubiéramos realizado este trabajo de fiscalización, probablemente este incumplimiento seguiría pasando desapercibido.


Otra cuestión pendiente:

la actualización de las tarifas

La falta de seguimiento del contrato no solo afecta al control de las inversiones.

También afecta a uno de sus aspectos económicos más importantes.

El contrato establece que durante los dos primeros años de la concesión las tarifas permanecerían sin revisión.

A partir del tercer año, el procedimiento cambia y puede iniciarse la actualización de las tarifas conforme a lo previsto en el propio contrato.

Ese momento ya llegó.

Y sabemos que Hidralia presentó formalmente al Ayuntamiento la solicitud de revisión de las tarifas, tal y como prevé el contrato.

Sin embargo, el Ayuntamiento todavía no ha aprobado esa revisión.

Es decir, existe una solicitud presentada por la empresa y un procedimiento que continúa sin resolverse.

Esto plantea nuevas preguntas.

Porque la empresa tiene obligaciones, pero también derechos derivados del contrato.

Si el Ayuntamiento retrasa indefinidamente la tramitación de una revisión económica prevista contractualmente, es necesario explicar qué consecuencias puede tener esa decisión.

Desde Izquierda Unida preguntamos:

  • ¿Por qué no se ha resuelto todavía la revisión de las tarifas?
  • ¿En qué situación administrativa se encuentra el expediente?
  • ¿Está asumiendo el Ayuntamiento algún tipo de compensación económica derivada de este retraso?
  • Si no existe compensación, ¿puede esta situación desembocar en una futura reclamación económica por parte de la concesionaria?

A poco menos de un año de las próximas elecciones municipales, resulta inevitable plantearse otra cuestión.

¿Se está retrasando la aprobación de unas tarifas que supondrán una subida importante para evitar el coste político que ello conlleva?

Si esa fuera la estrategia, que es lo que todo indica, estaríamos ante una forma de gestionar que no resuelve el problema, sino que simplemente lo aplaza para el que venga después.

Porque los derechos económicos reconocidos en el contrato no desaparecen por dejar pasar el tiempo.

Retrasar una decisión hoy significa trasladar un problema mayor a la próxima corporación municipal, que tendrá que afrontar una situación más compleja y, posiblemente, con un mayor impacto económico para las arcas municipales.

La responsabilidad de un gobierno no consiste en posponer las decisiones difíciles hasta después de unas elecciones, sino en gestionar los contratos públicos conforme a la legalidad, con transparencia y pensando en el interés general.

¡Si no son capaces de enfrentarse a la subida que no hubiesen privatizado el servicio!


Fiscalizar también mejora la gestión

Algunas personas entienden la oposición únicamente como presentar mociones o intervenir en los Plenos.

Pero una parte muy importante de nuestro trabajo consiste en revisar expedientes, estudiar contratos y decretos, comparar documentos y comprobar que las administraciones cumplen la normativa.

Eso requiere muchas horas.

Horas que no se ven.

Horas de lectura.

De análisis.

De comparación.

De búsqueda de documentación.

De preparación de preguntas.

Y precisamente ese trabajo es el que ha permitido sacar a la luz esta situación.

No buscamos generar titulares.

Buscamos que el Ayuntamiento funcione mejor.

Porque cuando un contrato público se controla correctamente:

  • se protegen los recursos públicos;
  • se garantiza que las inversiones se ejecuten;
  • se vigila que la empresa cumpla sus obligaciones;
  • y se ofrece un mejor servicio a la ciudadanía.

Ahora toca llegar hasta el final

El anuncio realizado por el alcalde no cierra este asunto.

Al contrario.

Abre una nueva fase de fiscalización.

Desde Izquierda Unida vamos a solicitar toda la documentación relativa a este procedimiento.

Queremos conocer:

  • la designación del Responsable del Contrato;
  • la empresa o persona finalmente contratada;
  • las funciones concretas que desarrollará;
  • la financiación prevista mediante el 0,85 % establecido en el contrato;
  • las actas de la Comisión de Seguimiento;
  • la propuesta técnica presentada por Hidralia durante la licitación;
  • y toda la documentación relativa al seguimiento realizado desde el inicio de la concesión.

Porque tres años sin ejercer plenamente un mecanismo de control previsto en la Ley de Contratos del Sector Público y en el propio contrato no pueden quedar simplemente en un "a partir de ahora lo haremos".

Si una administración exige a cualquier empresa que cumpla el contrato, debe empezar por cumplir ella misma las obligaciones que ese contrato le impone.

Y esa es, precisamente, la labor que seguiremos realizando desde Izquierda Unida: estudiar, preguntar, fiscalizar y exigir explicaciones para que los contratos públicos se gestionen con el rigor, la transparencia y la responsabilidad que merecen los vecinos y vecinas de Pozoblanco.