Tres años sin controlar el mayor contrato del Ayuntamiento:

Gracias al trabajo de control de IU a la gestión del gobierno del PP, en relación al contrato del Ciclo Integral del Agua, se destapa un incumplimiento que el propio alcalde ha acabado reconociendo

Durante los últimos años, desde Izquierda Unida Pozoblanco hemos venido realizando un seguimiento exhaustivo del contrato del ciclo integral del agua, uno de los contratos públicos más importantes del Ayuntamiento tanto por su duración como por su importe económico.

No se trata de una concesión cualquiera.

Estamos hablando de un contrato de 25 años que regula un servicio esencial para todos los vecinos y vecinas de Pozoblanco y que obliga a la empresa concesionaria no solo a prestar el servicio, sino también a ejecutar importantes inversiones, renovar infraestructuras y cumplir numerosas obligaciones técnicas y económicas.

Precisamente porque hablamos de un contrato de esta magnitud, la legislación y el propio pliego establecen mecanismos muy claros para garantizar que el Ayuntamiento ejerza un control permanente sobre su ejecución.

Sin embargo, tres años después de su adjudicación, todo apunta a que ese control simplemente no ha existido.

Y lo más llamativo es que ha sido el propio alcalde quien, tras meses de preguntas por nuestra parte, ha terminado reconociendo en el Pleno de junio que ahora van a iniciar el procedimiento para contratar a la empresa que ejercerá esa función.

Es decir, han admitido implícitamente que durante estos tres años esa supervisión no se ha realizado en la forma prevista en el contrato.


Un trabajo que comenzó hace mucho

Este asunto no surge de una ocurrencia ni de un titular fácil.

Detrás de esta publicación hay muchas horas de trabajo.

Durante meses hemos:

  • estudiado el contrato completo;
  • revisado el Pliego de Prescripciones Técnicas;
  • analizado el Pliego de Cláusulas Administrativas;
  • comprobado el Plan de Inversiones Inicial;
  • solicitado documentación mediante registros de entrada;
  • preguntado reiteradamente en las Comisiones de Urbanismo;
  • planteado preguntas en Pleno.

Al principio, las respuestas eran siempre las mismas.

Que ya nos informarían.

Que lo estaban viendo.

Que había una comisión.

Que lo estudiarían.

Pero nunca se respondía a la pregunta principal.

¿Quién está controlando el contrato?


Lo que dice el contrato

La respuesta no depende de opiniones políticas.

Está escrita en el propio contrato.

La cláusula 20.1 del Pliego de Prescripciones Técnicas establece expresamente:

"De acuerdo con lo establecido en el artículo 62 de la Ley de Contratos del Sector Público, el Ayuntamiento designará un Responsable del Contrato al que corresponderá supervisar su ejecución y adaptar las decisiones y dictar las instrucciones necesarias con el fin de asegurar la correcta realización de la prestación pactada."

Es decir, no se trata de una posibilidad.

No es una recomendación.

No es algo que pueda hacerse cuando interese.

El contrato establece que el Ayuntamiento designará un Responsable del Contrato.

Y además determina cuáles son sus funciones.

Entre ellas:

  • supervisar la ejecución del contrato;
  • vigilar el cumplimiento de todas las obligaciones;
  • dictar instrucciones al concesionario;
  • canalizar todas las comunicaciones oficiales con la empresa.

En definitiva, es la persona o entidad encargada de defender el interés general.


Además, el contrato prevé cómo

 se financia ese control

Hay otro aspecto especialmente importante.

Muchas veces se intenta justificar la falta de medios municipales.

Pero el propio contrato ya resolvió esa cuestión.

La misma cláusula establece que cuando el Ayuntamiento designe una persona física o jurídica ajena para ejercer esa función:

"Tanto la retribución del Responsable del Contrato (...) como la realización de estudios, análisis o controles puntuales (...) serán por cuenta del Concesionario por un importe del 0,85 % del importe facturado por éste en cada anualidad."

Es decir:

el coste de la supervisión no debía salir del bolsillo de los vecinos.

Lo paga la empresa concesionaria.

Cada año.

Con cargo a un porcentaje de su facturación.

Y el contrato añade incluso algo más.

La empresa puede exigir posteriormente al Ayuntamiento que demuestre que ese dinero se ha destinado efectivamente a esa finalidad.

Es decir, no se trata de un fondo genérico.

Tiene un destino muy concreto:

garantizar que exista un control efectivo del contrato.


Entonces surge la gran pregunta

Si durante estos tres años no ha existido ese Responsable del Contrato...

¿Quién ha estado realizando todas esas funciones?

¿Quién ha supervisado las inversiones?

¿Quién ha comprobado el cumplimiento de los plazos?

¿Quién ha verificado las obligaciones técnicas?

¿Quién ha controlado la reposición anual del 12,5 % de los contadores prevista en el contrato?

¿Quién ha comprobado la ejecución del Plan de Inversiones Inicial?

¿Quién ha controlado los indicadores del servicio?

¿Quién ha realizado los informes de seguimiento?

Son preguntas muy sencillas.

Pero siguen sin respuesta.


Solo una inversión ejecutada

Durante este trabajo de revisión también hemos comprobado otro dato preocupante.

Dentro del contrato, Hidralia asumió un Plan de Inversiones Inicial de 3.664.751,29 euros, que debía ejecutarse durante los cuatro primeros años de la concesión.

Sin embargo, a día de hoy, la única actuación ejecutada, que no acabada, de ese plan ha sido la conexión del anillado de abastecimiento de la Ronda Circunvalación Este-Sur.

El resto de actuaciones comprometidas continúan pendientes.

Esto no significa necesariamente que toda la responsabilidad corresponda a la empresa.

Precisamente por eso la fiscalización resulta tan importante.

Porque sin un seguimiento serio del contrato es imposible conocer dónde se producen realmente los retrasos y quién debe asumir cada responsabilidad.


Un cambio de discurso

Hay otro aspecto que llama la atención.

Cuando comenzaron las obras de la Ronda Circunvalación, el alcalde presentó públicamente la actuación como un logro del Ayuntamiento.

Sin embargo, cuando aparecieron los problemas para obtener la autorización necesaria para atravesar una carretera de Villanueva de Córdoba y las obras quedaron paralizadas, el discurso cambió.

Entonces la responsabilidad pasó a atribuirse exclusivamente a la empresa concesionaria.

Desde Izquierda Unida creemos que gobernar implica asumir responsabilidades tanto cuando las cosas salen bien como cuando aparecen dificultades.

Y, sobre todo, ejercer un seguimiento activo para que los contratos públicos se cumplan.


Lo que terminó reconociendo el alcalde

Después de meses preguntando por el Responsable del Contrato, finalmente, en el Pleno de junio, el alcalde respondió que van a iniciar el procedimiento para contratar a una empresa que realice esa función.

Esa afirmación tiene una enorme importancia política.

Porque supone reconocer que ese mecanismo de control todavía no estaba implantado.

Es decir, no hablamos de una interpretación de Izquierda Unida.

Lo reconoce el propio equipo de gobierno.

Y esa admisión llega únicamente después de que llevemos meses insistiendo sobre este asunto en comisiones, registros de entrada y Plenos.

Si no hubiéramos realizado este trabajo de fiscalización, probablemente este incumplimiento seguiría pasando desapercibido.


Otra cuestión pendiente:

la actualización de las tarifas

La falta de seguimiento del contrato no solo afecta al control de las inversiones.

También afecta a uno de sus aspectos económicos más importantes.

El contrato establece que durante los dos primeros años de la concesión las tarifas permanecerían sin revisión.

A partir del tercer año, el procedimiento cambia y puede iniciarse la actualización de las tarifas conforme a lo previsto en el propio contrato.

Ese momento ya llegó.

Y sabemos que Hidralia presentó formalmente al Ayuntamiento la solicitud de revisión de las tarifas, tal y como prevé el contrato.

Sin embargo, el Ayuntamiento todavía no ha aprobado esa revisión.

Es decir, existe una solicitud presentada por la empresa y un procedimiento que continúa sin resolverse.

Esto plantea nuevas preguntas.

Porque la empresa tiene obligaciones, pero también derechos derivados del contrato.

Si el Ayuntamiento retrasa indefinidamente la tramitación de una revisión económica prevista contractualmente, es necesario explicar qué consecuencias puede tener esa decisión.

Desde Izquierda Unida preguntamos:

  • ¿Por qué no se ha resuelto todavía la revisión de las tarifas?
  • ¿En qué situación administrativa se encuentra el expediente?
  • ¿Está asumiendo el Ayuntamiento algún tipo de compensación económica derivada de este retraso?
  • Si no existe compensación, ¿puede esta situación desembocar en una futura reclamación económica por parte de la concesionaria?

A poco menos de un año de las próximas elecciones municipales, resulta inevitable plantearse otra cuestión.

¿Se está retrasando la aprobación de unas tarifas que supondrán una subida importante para evitar el coste político que ello conlleva?

Si esa fuera la estrategia, que es lo que todo indica, estaríamos ante una forma de gestionar que no resuelve el problema, sino que simplemente lo aplaza para el que venga después.

Porque los derechos económicos reconocidos en el contrato no desaparecen por dejar pasar el tiempo.

Retrasar una decisión hoy significa trasladar un problema mayor a la próxima corporación municipal, que tendrá que afrontar una situación más compleja y, posiblemente, con un mayor impacto económico para las arcas municipales.

La responsabilidad de un gobierno no consiste en posponer las decisiones difíciles hasta después de unas elecciones, sino en gestionar los contratos públicos conforme a la legalidad, con transparencia y pensando en el interés general.

¡Si no son capaces de enfrentarse a la subida que no hubiesen privatizado el servicio!


Fiscalizar también mejora la gestión

Algunas personas entienden la oposición únicamente como presentar mociones o intervenir en los Plenos.

Pero una parte muy importante de nuestro trabajo consiste en revisar expedientes, estudiar contratos y decretos, comparar documentos y comprobar que las administraciones cumplen la normativa.

Eso requiere muchas horas.

Horas que no se ven.

Horas de lectura.

De análisis.

De comparación.

De búsqueda de documentación.

De preparación de preguntas.

Y precisamente ese trabajo es el que ha permitido sacar a la luz esta situación.

No buscamos generar titulares.

Buscamos que el Ayuntamiento funcione mejor.

Porque cuando un contrato público se controla correctamente:

  • se protegen los recursos públicos;
  • se garantiza que las inversiones se ejecuten;
  • se vigila que la empresa cumpla sus obligaciones;
  • y se ofrece un mejor servicio a la ciudadanía.

Ahora toca llegar hasta el final

El anuncio realizado por el alcalde no cierra este asunto.

Al contrario.

Abre una nueva fase de fiscalización.

Desde Izquierda Unida vamos a solicitar toda la documentación relativa a este procedimiento.

Queremos conocer:

  • la designación del Responsable del Contrato;
  • la empresa o persona finalmente contratada;
  • las funciones concretas que desarrollará;
  • la financiación prevista mediante el 0,85 % establecido en el contrato;
  • las actas de la Comisión de Seguimiento;
  • la propuesta técnica presentada por Hidralia durante la licitación;
  • y toda la documentación relativa al seguimiento realizado desde el inicio de la concesión.

Porque tres años sin ejercer plenamente un mecanismo de control previsto en la Ley de Contratos del Sector Público y en el propio contrato no pueden quedar simplemente en un "a partir de ahora lo haremos".

Si una administración exige a cualquier empresa que cumpla el contrato, debe empezar por cumplir ella misma las obligaciones que ese contrato le impone.

Y esa es, precisamente, la labor que seguiremos realizando desde Izquierda Unida: estudiar, preguntar, fiscalizar y exigir explicaciones para que los contratos públicos se gestionen con el rigor, la transparencia y la responsabilidad que merecen los vecinos y vecinas de Pozoblanco.


Cuando el debate se interrumpe: el pleno y la calidad democrática en Pozoblanco

El pleno municipal no es un trámite administrativo ni un espacio menor dentro del funcionamiento de un Ayuntamiento. Es el órgano donde se representa a toda la ciudadanía y donde se desarrolla el debate político en condiciones de igualdad.

Por eso, su correcto funcionamiento no es una cuestión secundaria. Es una cuestión de calidad democrática.

Un hecho concreto: 11 interrupciones en una intervención

En el pleno del mes de marzo en Pozoblanco se produjo una situación que merece reflexión.

Durante una intervención del portavoz de Izquierda Unida —realizada dentro de su turno de palabra— el alcalde interrumpió hasta en 11 ocasiones.

No se trata de una cuestión puntual o anecdótica.
Se trata de un hecho repetido que afecta directamente al desarrollo del debate.

👉 En este primer vídeo se puede ver de forma clara la secuencia de interrupciones:



Cómo debería funcionar un pleno

Para entender la importancia de lo ocurrido, conviene recordar cuál es el marco de funcionamiento de los plenos municipales.

El alcalde o alcaldesa preside el pleno, pero su función no es intervenir como una parte más en el debate, sino dirigirlo y moderarlo, garantizando que todos los grupos puedan ejercer sus derechos.

Los concejales y concejalas, por su parte, tienen derecho a:

  • Intervenir en el debate
  • Defender sus posiciones
  • Acceder a la información necesaria para ejercer su función

En Pozoblanco no existe un reglamento propio del pleno. Por ello, el funcionamiento se rige por el Real Decreto 2568/1986 (ROF), una normativa general que establece las bases del funcionamiento de las entidades locales.

👉 En este segundo vídeo explicamos de forma clara cómo debe desarrollarse el debate en un pleno:

Moderar no es intervenir: una cuestión de equilibrio

En un pleno, las interrupciones no son neutras.

Cuando un concejal o concejala interrumpe, la presidencia puede llamarlo al orden para garantizar el desarrollo del debate. Esa es precisamente su función.

Pero cuando es la propia presidencia la que interrumpe de forma reiterada, la situación cambia.

Se rompe el equilibrio del debate.
Se dificulta el ejercicio del derecho a intervenir.
Y se desvirtúa la función del pleno como espacio democrático.

Sin reglas concretas, más responsabilidad institucional

En ausencia de un reglamento que fije límites de tiempo, el desarrollo del pleno depende en gran medida de cómo se ejerce la moderación.

Esto no es un problema en sí mismo.
Pero sí implica una mayor responsabilidad por parte de quien preside.

Cuando no hay límites formales, el respeto al turno de palabra no es una opción. Es una condición imprescindible para que el debate sea real.

La calidad democrática se mide en los detalles

La democracia local no se reduce a votar cada cuatro años.
Se construye en el día a día, en cada decisión y en cada debate.

También en cómo se desarrollan los plenos.

Porque no basta con que existan normas.
Es necesario que se respeten los principios que las sostienen:

  • Igualdad en el uso de la palabra
  • Imparcialidad en la moderación
  • Respeto al debate político

Cuando esos elementos se debilitan, no se perjudica a un grupo político concreto.
Se debilita el funcionamiento democrático del Ayuntamiento.

Una reflexión necesaria

Lo ocurrido en el pleno de marzo no debe entenderse como un hecho aislado, sino como una oportunidad para reflexionar sobre cómo se está desarrollando el debate político en Pozoblanco.

Defender el respeto al turno de palabra no es generar conflicto.
Es defender el funcionamiento democrático de las instituciones.

Y ese es un compromiso que debe situarse por encima de cualquier interés político.

Camino de las Merinillas: cuando el problema no es la obra, sino el modelo de gestión

 


El Camino de las Merinillas no es solo un vial deteriorado. Es el ejemplo de una forma de gestionar que debe revisarse.

En esta actuación se invirtieron más de 160.000 euros de dinero público, financiados entre Diputación de Córdoba y Ayuntamiento de Pozoblanco. La obra se dividió en dos tramos y fue ejecutada por dos empresas distintas. Apenas tres años después, el firme presenta reventones y roturas graves en varios puntos.

No estamos ante una infraestructura antigua ni ante un desgaste lógico por el paso del tiempo. Estamos ante una inversión reciente que ya necesita reparaciones.

La pregunta no es solo qué ha fallado en la ejecución.
La pregunta es qué ha fallado en la supervisión.


El mantenimiento no es opcional

En política municipal existe una tendencia peligrosa: centrar el discurso en la inversión ejecutada y no en la conservación posterior. Se inaugura, se contabiliza la obra como logro y se da por finalizado el proceso.

Pero la gestión pública no termina cuando se extiende el último metro de asfalto.

Una administración responsable debe:

  • Hacer seguimiento técnico de las obras ejecutadas.

  • Revisar periódicamente su estado.

  • Activar sin demora los mecanismos de garantía cuando aparecen defectos.

En este caso, desde octubre de 2024 se vienen trasladando desde el Grupo Municipal de Izquierda Unida avisos sobre el deterioro del segundo tramo, aún dentro del periodo de garantía. Sin embargo, la falta de respuesta efectiva ha permitido que el problema avance.

Cuando no se actúa en el momento adecuado, el coste económico y técnico se multiplica.


Cultura de mantenimiento frente a política de parcheo

Los municipios que gestionan con visión de futuro no solo invierten: planifican el mantenimiento. Establecen calendarios de revisión, crean protocolos de control y priorizan la conservación como parte esencial del ciclo de vida de cada infraestructura.

Sin esa cultura, lo que hoy es un pequeño reventón mañana es una rotura estructural.

Y entonces ya no hablamos de exigir a la empresa dentro de garantía, sino de asumir una nueva inversión con recursos municipales.

Eso no es eficiencia. Eso es improvisación.


Dinero público, responsabilidad pública

Más de 160.000 euros no pueden convertirse en una obra degradada a los tres años sin que se depuren responsabilidades.

El dinero público no es abstracto. Es el esfuerzo colectivo de vecinos y vecinas que pagan impuestos y esperan una gestión seria. Cada euro mal supervisado es una oportunidad perdida para mejorar servicios, instalaciones o infraestructuras necesarias.

El Ayuntamiento no puede limitarse a comunicar una incidencia y esperar indefinidamente respuesta. Tiene herramientas administrativas para exigir cumplimiento contractual. La inacción también es una decisión política.


Más allá del camino: el modelo de ciudad que construimos

El caso del Camino de las Merinillas refleja algo más profundo: si queremos un municipio que avance, necesitamos pasar de la política de la foto a la política del seguimiento.

Invertir está bien.
Mantener es imprescindible.
Supervisar es una obligación.

Pozoblanco necesita una gestión que combine planificación, control técnico y responsabilidad política. Porque las infraestructuras no se deterioran solo por el uso; también se deterioran por la falta de vigilancia institucional.

Desde Izquierda Unida defendemos un modelo basado en:

  • Transparencia en la ejecución y el seguimiento de obras.

  • Exigencia rigurosa del cumplimiento de garantías.

  • Planificación preventiva del mantenimiento.

  • Responsabilidad política ante cada inversión realizada.

No se trata de criticar por criticar. Se trata de aprender de los errores y evitar que se repitan.

El Camino de las Merinillas puede y debe repararse.
Pero, sobre todo, debe servir para corregir un modelo de gestión que no puede seguir funcionando a base de reacción tardía.

Pozoblanco merece una administración que cuide lo que construye.

La RPT que nunca llega: una decisión política con consecuencias

 

Desde hace años, en Pozoblanco se viene hablando de la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) como si fuera una promesa recurrente, un anuncio más dentro de la agenda municipal. Sin embargo, a día de hoy, el Ayuntamiento sigue sin contar con este documento básico y obligatorio en cualquier administración pública.

Conviene empezar por lo esencial: ¿qué es una RPT?
La Relación de Puestos de Trabajo es el instrumento que define de forma objetiva la estructura del personal de una administración. En ella se recoge qué puestos existen, cuáles son sus funciones, qué responsabilidades asumen y qué retribuciones corresponden a cada uno. No es un capricho ni una opción política: es una herramienta legal que garantiza igualdad, transparencia y justicia salarial.

Ocho años de anuncios, cero resultados

En Pozoblanco, la RPT se viene anunciando desde 2017. Año tras año hemos asistido a titulares, declaraciones públicas y compromisos que siempre terminan en lo mismo: aplazamientos. En mayo de 2025 se volvió a anunciar que el alcalde impulsaba la RPT y la VPT (Valoración de Puestos de Trabajo). Meses después, el mensaje volvió a cambiar: ahora se habla de una auditoría externa previa al Departamento de Recursos Humanos, y la RPT queda, una vez más, pospuesta.

Esta dinámica no es nueva. Siempre hay un paso previo, un nuevo estudio, una excusa técnica. Pero el resultado es constante: la RPT nunca se aprueba.

No es un problema técnico, es una decisión política

Desde Izquierda Unida queremos ser claras: la ausencia de RPT no se debe a la complejidad del documento ni a la falta de tiempo. Tras ocho años de anuncios, ese argumento ya no es creíble.

La RPT tiene una consecuencia muy concreta: limita la discrecionalidad política. Obliga a que cada puesto cobre lo que le corresponde según criterios profesionales, ni más ni menos. Establece reglas claras y evita decisiones arbitrarias en materia de retribuciones y funciones.

Mientras no exista una RPT, se mantiene un sistema en el que las decisiones pueden tomarse sin un marco objetivo común, lo que abre la puerta a desigualdades difíciles de justificar.

Los trabajadores también lo denunciaron

Esta situación no ha sido señalada únicamente por la oposición. En 2022, trabajadores y trabajadoras municipales —funcionarios, personal laboral y comité de empresa— se concentraron ante el Ayuntamiento para denunciar la falta de diálogo, el incumplimiento de acuerdos y la ausencia de avances reales en la RPT y la VPT.

En aquel momento reclamaron un cambio de actitud por parte del alcalde, respeto a la negociación colectiva y acceso a los borradores existentes. Aquella protesta dejó claro que el problema no era técnico, sino político y relacional.

Gobernar con reglas o gobernar a voluntad

No tener RPT permite gobernar sin límites claros en materia de personal. Tenerla implica aceptar reglas, transparencia y control. Y esa diferencia es fundamental para entender por qué, después de tantos años, Pozoblanco sigue sin este documento.

Una RPT no es un titular, ni una promesa, ni una auditoría. Es un compromiso real con la igualdad, la profesionalidad y el buen funcionamiento de lo público.

Desde Izquierda Unida Pozoblanco seguiremos defendiendo que el Ayuntamiento debe dejar de anunciar y empezar a cumplir. Porque no aprobar una RPT también es una decisión política, y sus consecuencias las sufre la plantilla municipal y, en última instancia, la ciudadanía.

No fue un retraso. Fue mala planificación. | Luces de Navidad

 ❄️ Luces de Navidad en Pozoblanco: los plazos importan ❄️


📄 El Pliego de prescripciones técnicas para la contratación del suministro de iluminación extraordinaria de Navidad establecía claramente que:

➡️ Las luces debían estar instaladas a 1 de diciembre de 2025.

📅 El propio pliego fijaba además la inauguración para el viernes 5 de diciembre.

Sin embargo, llegada esa fecha, la mayoría de las luces no estaban instaladas.
La inauguración se retrasó al domingo 7 de diciembre.
Y una semana después aún se seguían colocando luces en distintos puntos del municipio.

Esto no es una cuestión estética. Es una cuestión de planificación y gestión.

Puede parecer que firmar una licitación en octubre para diciembre es suficiente tiempo , pero los hechos han demostrado que no lo es.

👉 Si queremos que las fechas acordadas se cumplan, no se puede esperar a que termine un contrato para empezar la licitación del siguiente.
👉 Los trámites administrativos pueden —y deben— iniciarse con meses de antelación.

📌 Así se garantiza que la empresa adjudicataria tenga tiempo suficiente para trabajar en condiciones óptimas.
📌 Así se cumplen los plazos.
📌 Así se hace una gestión responsable del dinero público.

Planificar no es opcional. Es una obligación.




Obra: Mirando las Estrellas
Música de https://www.fiftysounds.com/es/

¿Por qué tanta obsesión con ese móvil? | Alcalde y periodista repiten el mismo discurso en Pozoblanco

Cuando un alcalde y un periodista repiten exactamente las mismas palabras, algo falla 🛑


En el pleno de noviembre y durante la intervención del portavoz de IU, Emmanuel, en COPE Pozoblanco, el alcalde y el periodista repitieron exactamente los mismos argumentos, prácticamente con las mismas palabras.


Esto no puede ser coincidencia.

Hablamos del móvil del concejal no adscrito, expulsado del equipo de gobierno del PP, y que podría contener información clave en la querella presentada por Izquierda Unida contra el alcalde por más de 1.700 contrataciones irregulares, una causa judicial que sigue abierta ⚖️

Desde IU defendemos que la tensión generada por este asunto tiene que ver precisamente con el contenido de ese dispositivo 📱
Sin embargo, tanto el alcalde como el periodista insisten en que “solo” debe devolver el móvil y que esto nada tiene que ver con el procedimiento judicial.

👉 Si nada tiene que ver, ¿por qué no le permiten pagar su valor y quedárselo, como ya se ha hecho con otros concejales en legislaturas anteriores?

Repetían una y otra vez que “si tiene pruebas que vaya al juzgado”, pero cuando existe un proceso judicial abierto, lo correcto es conservar el original intacto hasta que sea requerido judicialmente.
Una copia no sirve: las pruebas pueden ser invalidadas por manipulación y romper la cadena de custodia 🧾

📌 Y, por cierto: que en una empresa privada un trabajador devuelva el móvil cuando finaliza su contrato no tiene nada que ver con cómo funciona una Administración Pública.
Los bienes públicos, y especialmente los vinculados a procedimientos judiciales, tienen protocolos y garantías específicas.

Así que volvemos a la pregunta clave:
Si no hay nada que ocultar… ¿por qué tanta obsesión con recuperar ese móvil? 🤔📱