Una embarcación con decenas de personas abordo vuelca frente a las costas italianas. / Marina Italiana |
La Unión Europea continúa con su política de externalización de fronteras: el pasado martes aprobó un plan de acción que propone “incentivos positivos y negativos” en las relaciones con países de origen y tránsito de los migrantes que atraviesan el Mediterráneo central desde Libia, para frenar la inmigración. Este proyecto tiene como objetivo principal frenar las llegadas e instaurar un sistema sólido de devolución y retorno para las personas que lleguen a Europa y que, considera la UE, son en su mayoría migrantes económicos. Las instituciones condicionarán las relaciones comerciales y la ayuda al desarrollo de estos países a su control migratorio. Un sistema muy similar al polémico acuerdo con Turquía firmado el pasado marzo. Un centenar de organizaciones han criticado la decisión.