La RPT que nunca llega: una decisión política con consecuencias

 

Desde hace años, en Pozoblanco se viene hablando de la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) como si fuera una promesa recurrente, un anuncio más dentro de la agenda municipal. Sin embargo, a día de hoy, el Ayuntamiento sigue sin contar con este documento básico y obligatorio en cualquier administración pública.

Conviene empezar por lo esencial: ¿qué es una RPT?
La Relación de Puestos de Trabajo es el instrumento que define de forma objetiva la estructura del personal de una administración. En ella se recoge qué puestos existen, cuáles son sus funciones, qué responsabilidades asumen y qué retribuciones corresponden a cada uno. No es un capricho ni una opción política: es una herramienta legal que garantiza igualdad, transparencia y justicia salarial.

Ocho años de anuncios, cero resultados

En Pozoblanco, la RPT se viene anunciando desde 2017. Año tras año hemos asistido a titulares, declaraciones públicas y compromisos que siempre terminan en lo mismo: aplazamientos. En mayo de 2025 se volvió a anunciar que el alcalde impulsaba la RPT y la VPT (Valoración de Puestos de Trabajo). Meses después, el mensaje volvió a cambiar: ahora se habla de una auditoría externa previa al Departamento de Recursos Humanos, y la RPT queda, una vez más, pospuesta.

Esta dinámica no es nueva. Siempre hay un paso previo, un nuevo estudio, una excusa técnica. Pero el resultado es constante: la RPT nunca se aprueba.

No es un problema técnico, es una decisión política

Desde Izquierda Unida queremos ser claras: la ausencia de RPT no se debe a la complejidad del documento ni a la falta de tiempo. Tras ocho años de anuncios, ese argumento ya no es creíble.

La RPT tiene una consecuencia muy concreta: limita la discrecionalidad política. Obliga a que cada puesto cobre lo que le corresponde según criterios profesionales, ni más ni menos. Establece reglas claras y evita decisiones arbitrarias en materia de retribuciones y funciones.

Mientras no exista una RPT, se mantiene un sistema en el que las decisiones pueden tomarse sin un marco objetivo común, lo que abre la puerta a desigualdades difíciles de justificar.

Los trabajadores también lo denunciaron

Esta situación no ha sido señalada únicamente por la oposición. En 2022, trabajadores y trabajadoras municipales —funcionarios, personal laboral y comité de empresa— se concentraron ante el Ayuntamiento para denunciar la falta de diálogo, el incumplimiento de acuerdos y la ausencia de avances reales en la RPT y la VPT.

En aquel momento reclamaron un cambio de actitud por parte del alcalde, respeto a la negociación colectiva y acceso a los borradores existentes. Aquella protesta dejó claro que el problema no era técnico, sino político y relacional.

Gobernar con reglas o gobernar a voluntad

No tener RPT permite gobernar sin límites claros en materia de personal. Tenerla implica aceptar reglas, transparencia y control. Y esa diferencia es fundamental para entender por qué, después de tantos años, Pozoblanco sigue sin este documento.

Una RPT no es un titular, ni una promesa, ni una auditoría. Es un compromiso real con la igualdad, la profesionalidad y el buen funcionamiento de lo público.

Desde Izquierda Unida Pozoblanco seguiremos defendiendo que el Ayuntamiento debe dejar de anunciar y empezar a cumplir. Porque no aprobar una RPT también es una decisión política, y sus consecuencias las sufre la plantilla municipal y, en última instancia, la ciudadanía.